

DE LA INDIVIDUACIÓN A LA INTEGRACIÓN
Primeras actividades de verano. Diciembre 2009 a marzo 2010
Pasantías de jueves a lunes en la selvita. Objetivo: Incentivar la formación de líderes
en proyectos y dispositivos de curar a través de la educación y la formación permanente.
(Programas especiales de más días para extranjeros que hablen castellano, incluye estadía en Bs. As.)
Los cupos dentro de la casa son limitados (podrán admitirse algunas personas en carpa).
Recomendamos hacer sus reservas y pagos con la mayor anticipación.
Al tratarse de una instancia formativa será indispensable presentar currículum vitae y manifestar
en no más de una carilla, a espacio y medio, el motivo de su solicitud.
Jornadas de Trabajo Voluntario en la Selvita.
los domingos a partir de noviembre
Es requisito indispensable concurrir a una entrevista previa.
PD: Nos quedan siete calendarios de orquídeas peruanas.
los ofrecemos con un 50% de descuento.
(Los amantes de las orquídeas sabrán apreciar sus muy buenas fotos.)
Sólo la capacidad de amar tiene la fuerza para imaginar, crear y sostener nuevos futuros en los que lo humano pueda ser acunado, recreado, incentivado a acceder y dar lo mejor de sí.
Hay lugares lejanos,
perdidos detrás de repliegues,
detrás de epitelios, de espacios ocultos a la vista.
Lugares apenas perceptibles constituidos por
sensaciones sutiles, delicadas,
acaso una energía evanescente lista a perderse.
Hay lugares, partes de nosotros,
espacios a los que no sabemos como llegar.
Emociones que nos cuesta reconocer,
recorrerlas, aceptarlas como propias.
Emociones que nos dan vértigo de solo intuirlas.
Lugares que no son ni altos ni bajos y que tal vez
todo su ser, toda su materialidad sea eso;
una sensación, una pequeña, sutil y potente emoción.
En ellos se oculta el material incorruptible
del que se nutre toda gran pasión. Todo gran amor.
Del Proyecto Delta a la creación de un dispositivo Déltico
Este es tiempo de crisálidas,
de crecimientos,
de metamorfosis y saltos cuánticos.
Tiempo en que nuestro Dispositivo Déltico
necesita nutrirse y crecer
a partir de la participación,
del latido profundo y conjunto
de todos aquellos que
consuenen con esta emoción.
A lo largo de estos últimos años, digamos desde mediados del 2005 (Los antecedentes conceptuales deberán rastrearse allá por 1974 mientras que los más profundos se adentran en los intrincados motivos que me llevaron a ser médico, ese deseo de curar que me tome muy en serio) hemos ido avanzando en la construcción y en el pulido conceptual de nuestro Proyecto Delta. Hemos pasado, sin abandonarla, de la idea sencilla de crear un Jardín en que se albergue la mayor biodiversidad posible y que nos permitiera decirle al mundo, señores esto es posible, por aquí debemos avanzar. Un jardín en el que podamos acceder a una mayor salud, donde el medicamento sería ese, estar haciendo el jardín y donde las flores a cultivar sean un ir al encuentro de lo mejor y más alto que constituye lo humano. Fue natural sumar de inmediato la idea de algunos emprendimientos económicos que con seguridad realizaremos para darnos una base de sustentación indispensable.
Mucho más que un simple paso en nuestro crecimiento, consistió el haber arribado a la concepción de un Pensamiento Déltico. Es decir un pensamiento capaz de aunar en si la diversidad, los complementarios y aparentes opuesto en beneficio de una comprensión de la totalidad. Pero sin dudas el verdadero salto cuántico comenzamos a darlo cuando concebimos al Proyecto mismo como una construcción Déltica que tanto tiene que ver con el concepto de Deleuze y Guattari del crecimiento y la institucionalidad Rizomática. Se trata de la institucionalización de lo múltiple, de lo disperso en la unidad, de realizar y llevar adelante, de encarnar, de hacer músculo, hueso y sangre misma, allí donde estemos, la voluntad fundante del Proyecto. Y ¿Cuál es esa voluntad, esa fuerza que busca expresarse? Se trata, no podría haber sido de otra forma, de un tema tan antiguo como la existencia misma de lo humano ya que tal vez sea “el tema de lo humano” a saber, el intento, el esfuerzo de lograr que prevalezca el amor, una forma amorosa de relacionarse, cooperante, solidaria, comunitaria, atenta a las necesidades propias y del otro. El amor poniéndole límite a ese miasma que se extiende con tanta facilidad, esa discapacidad que todo lo mancha, lo degrada y envilece. Esa tremenda limitación para todo crecimiento saludable de lo humano;
Que estamos en el camino correcto, y esto nos pone muy orgullosos, nos lo indican muchas señales, entre ellas este pensamiento de un grande al que admiramos y respetamos y que nos acompaña desde hace mucho. El lo dijo así: El ser humano se siente a si mismo como algo separado del resto; esto es una ilusión. Esta ilusión es como una prisión, nos limita a nuestros deseos personales y a tener afecto por unas pocas personas cercanas. Es necesario liberarnos de esta prisión, ensanchando el círculo de nuestra compasión para incluir a todo lo viviente, a la naturaleza entera.
No se trata de un líder espiritual, de un psicoanalista o de algún ecologista de última generación. Nos referimos a alguien que se ha atrevido a adentrarse en la estructura más íntima de lo existente resolviendo con sus cálculos y sus estudios aquella estéril puja entre espíritu y materia. El lo comprobó, sólo existe la energía. Todo lo demás es ilusión, formas que, para nuestros sentidos necesariamente restringidos, adopta la energía. ¡Hay que atreverse a asomarse a un universo que fluye sin cesar donde lo único permanente, lo único constante es el cambio, la transformación! ¡Hay que atreverse y poder sostenerlo! Estamos orgullosos porque con nuestro trabajo, con nuestra tenacidad, nos acercamos y compartimos cada vez con mayor claridad este concepto de Albert Einstein al que consideramos parte de los padres fundadores de esta corriente de vida, de esta forma de estar en la vida que es nuestro Proyecto Delta, alguien que junto a, Heráclito, Epicuro, Freud, Nietzsche, Simone de Beaouvoir, Lou Andreas Salome, Baudelaire, Miguel Angel, Leonardo y tantos, pero tantos otros y otras anónimas, han hecho todo lo posible, y muy a menudo lo mucho que les fue posible, para poner en lo más alto esa energía, esa luz que llega a emitir aquello más puro y enamorado de lo humano. Esa energía amorosa capaz de dar forma y color a toda vida.
Hoy necesitamos hacer una reconsideración referida al nombre de nuestro emprendimiento, esto se hace necesario debido a que éste se encuentra tan vivo como cualquiera de nosotros. En efecto es una estructura que crece y necesita, demanda de nosotros, que nos adaptemos a sus nuevas necesidades, que seamos padres atentos a su singularidad, padres severos en cuanto al cuidado de su formación y nutrición. En consecuencia si bien por ahora seguiremos llamándolo Proyecto Delta debemos decir que su altura teórica y conceptual ha crecido lo suficiente como para ya no ser apenas “un proyecto” sino un gran dispositivo capaz de contener en si múltiples proyectos que sean cooperantes y solidarios entre si. Un dispositivo que estaba faltando, capaz de permitir a sus integrantes salir del campo de la pura idealidad no vemos en esta estructura social nada que tienda a la formación de semejantes sujetos. Se trata de que contemos con los medios, con las herramientas y el conocimiento necesario para poder instalar en la realidad nuestros deseos más altos, esos inspirados por el amor y la profunda conexión con la vida, esos que desbaratan a charlatanes e impostores. La no existencia de este dispositivo lastima, resiente transforma a jóvenes apasionados en seres amargados encerrados, dolidos que irán casi irremediablemente enfermándose de frustraciones y rencores. Otros enfermarán a causa del encierro en mundo pequeños, ausentes, separados del resto con unas pocas ideas que les han sido incrustadas por los más media. Encarnando en ellos la cara, mejor dicho la tremenda máscara de la desilusión en la que esta impreso aquel gesto de “y ¿esto era la vida?” Desde esa situación se produce en el sujeto, no podría ser de otra forma, violencia, tendencia a la autodestrucción, desbarrancamientos hacia delirios místicos, paranoicos o estados verdaderamente catatónicos. Llegados a ese punto se han perdido hace mucho camino, si es que alguna vez estuvieron allí, los mejores y más altos sueños y esperanzas.
Por el momento no nos extenderemos más en estas consideraciones pero les solicitamos que, por favor de aquí en más, allí donde lean o escuchen, Proyecto Delta hagan de inmediato la traducción a este concepto de mayoría de edad; Dispositivo Déltico. De esta forma evitamos inducir al lector al error conceptual de ser éste el proyecto de quien escribe. En efecto un dispositivo es un espacio destinado a nutrirse de una amplia multiplicidad de proyectos, matices, tonos y colores tendiente a abarcar la mayor diversidad posible. Tal vez sea un exceso de cuidado de parte nuestra decirlo pero nunca habrá en él lugar para aquello antitético que, guiado por la incapacidad de amar o por sus producciones, lo degradarían empujándolo a su destrucción.
En cuanto a un Dispositivo Déltico, éste deberá comprenderse como todo aquél que permita realizar un trabajo para el crecimiento de aquellos que lo integren, un crecimiento que se verificará tanto en la calidad y la altura de sus proyectos, como en la buena salud de sus realizaciones. Junto con esto, no podría ser de otra forma, deberá constituirse en un medio para mejorar la duración y la calidad de sus vidas. Estos objetivos deberán lograrse por medio de la ampliación de los márgenes de libertad de la estructura subjetiva de los participantes, desde aquellos que tengan la responsabilidad de ocupar los puestos de coordinación al que nos gusta pensar como el núcleo duro del dispositivo, hasta el recién iniciado. Justamente por eso, un Dispositivo Déltico, su buen funcionamiento, se encuentra destinado a derribar falsos límites, ilusiones nocivas como la que señala, Einstein. Ilusiones, errores de apreciación de lo que sucede que sólo podrían conducirnos al fracaso, la frustración y demasiado a menudo ha la sensación de haber sido estafados nada más y nada menos que ¡por la vida! Ilusiones, límites enquistados en las estructuras subjetivas de la cultura a la cual nos hemos sujetado, formándonos atrapados en conceptos estrechos. Demasiado angostos aun para aves de corral. Límites subjetivos que tenemos el deber y el derecho de identificar y desmontar. Salirnos de allí, de ese peligro, de eso que amenaza en transformarnos en muertos vivos. Salir lo antes posible para transformarnos en motores de un cambio dirigido hacia alguna curación, siempre hacia una mayor liberación, expresión de nuestros aspectos más nobles y amorosos. Aquellos que, comprendiendo los sufrimientos y restricciones que busca imponer esta cultura difundida por los más media. Necesitarán trabajar con todas sus fuerzas para ponerle límites al desamor. Algunos se dan cuenta que necesitan algo más sin saber de qué se trata. A partir de ese motor de búsqueda comienzan a andar, entonces piden una ayuda, una orientación para desarrollar aquello que les es más propio y particular y que, tal vez desconocen. Un verdadero Dispositivo Déltico debe hacer posible ese crecimiento, ese salto verdaderamente cuantitativo en la vida de los sujetos que lo integren consistente en el hallazgo de una energía distinta, de una energía más pura, más sana, más potente, una energía que permita las realizaciones de los fines más altos de sus existencias. Esa es su función, la de permitir que, en la búsqueda de un desarrollo, comience a comprenderse que uno no es sin el otro así como no podríamos ser sin el medio del que formamos parte indivisa. Entonces, así como Freud comprendió que las cargas libidinales, eróticas, junto a otros contenidos que conforman la base subjetiva y pulsional de todo ser humano, al permanecer enquistadas en el inconciente, gracias a ese ocultamiento, a ese desconocimiento de ellas que tienen las personas, se expresan con toda su potencia haciendo del sujeto el objeto de una historia de la que, pudiendo ser su creador, pasa a ser, apenas, un extra del guión que escribe otro. De la misma forma necesitamos comprender que en nosotros, junto a nuestros mejores deseos y propósito se encuentran estructuras subjetivas destinadas a crear barreras, topes al pensamiento y con ellos a la posibilidad de curarse, liberarse y crecer. De esa forma, torciendo, distorsionando, falseando o simplemente dejando ocultos conceptos que, enquistados en la cultura tomada como verdad indiscutible, bajo la forma de las costumbres, la moral o la ética, ha limitado todo intento verdadero de liberación. En ello debemos incluir ¿Cómo no hacerlo? nuestro trabajo profesional. En cuanto al él creemos no exagerar si vemos en esta situación a la mayoría del cuerpo médico así como otros profesionales relacionados con la salud cuyos centros de formación conceptual han sido cooptados por el discurso de las grandes “empresas de la salud”. Puntualmente en el psicoanálisis, esta limitación se verifica bajo el mandato regio, la imposición de una falsa asepsia. Se necesitan topadoras para derribar muros, para retirar vigas y abrir puertas cuánticas que nos permita un verdadero cambio. Entonces, si en un análisis, además de hablar de dinero y de sexo no se puede hablar de ideologías y de la forma de lograr la construcción de estructuras sociales, solidarias y cooperantes donde se pueda vivir en sintonía con la profunda comprensión de ser parte de la totalidad, de ser la partícula, el sujeto pero parte al fin. Si no logramos comprender que tenemos la capacidad y la necesidad de imaginar, de soñar y construir un presente y un futuro con aquellos de nuestros semejantes con los que compartimos códigos éticos, subjetivos e ideológicos, entonces se cierran las puertas a ambos componentes de la ecuación psicoterapéutica, médica o educativa, hacia un verdadero, profundo y alegre crecimiento, eso que llamamos sanación. De esta forma redefinimos nuestro trabajo psicoterapéutico como el intento de alcanzar el mayor despliegue posible de las potencialidades de cada sujeto sin detenerse en ello ya que ese será, precisamente, el lugar donde deberemos voltear el muro de la falsa asepsia para encaminarnos a ser actores sociales. Todo trabajo terapéutico lo será verdaderamente en la medida en que, tanto analista como analizando puedan actuar como agentes de cambio y restauración social. Actuar allí donde haga falta, y hace, reestablecer vínculos constitutivos de estructuras sociales que hagan posible, un trabajo de liberación al mismo tiempo que permitan la integración de los diferentes sujetos en un cuerpo mas amplio y poderoso gracias a la conquista de mayores márgenes de libertad.
Todo trabajo de liberación, de superación de límites, no puede dejar de estar dirigido a buscar y restaurar aquello digno de ser curado, la virtud más alta que hace, que genera y constituye el núcleo más intimo y profundo de lo humano, su posibilidad de amar y con ella, la forma propia y particular de expresarse. Justamente por ello necesitamos extirpar todo vestigio de esa enfermedad que roba el brillo en la mirada y con él toda alegría, toda libertad, todo vuelo y posibilidad de transformación. Hablamos de ella, de la cruel e impiadosa, incapacidad de amar. Esa discapacidad.
Enrique.
Ciudad de Bs. As. 18.- 02.- 09.
Actualizado 18.- 04.- 09.
Actualizado 08.- 05.- 09.
Actualizado 30.- 07.- 09.
Acerca de los alcances de un Dispositivo Déltico
en manos de un psicoanalista Nietzscheano.
El buen funcionamiento de un Dispositivo Déltico consiste en promover el desarrollo subjetivo de cada una de las personas que se integren a él. A partir de allí será necesario trabajar el pasaje que va de la individuación a la integración. Se trata de que cada participante pueda, en un primer momento, reconocer su individualidad, su singularidad, aquello que le es propio y particular para luego, y como fruto de ese mismo trabajo, pueda pasar a verse y sentirse como parte indivisa del cuerpo social al que pertenece. Una vez llegado a ese punto no le será tan difícil comenzar a comprenderse, a sentirse parte de la totalidad de lo existente. Esa compleja situación de ser, de estar siendo, lo efímero de la eternidad. En este sentido, vemos todo Dispositivo Déltico en manos de un psicoanalista Nietzscheano, como la superación necesaria del trabajo que se realiza puertas adentro del consultorio. Sucede, y este es el punto central del tema que nos ocupa que, si tal como afirma Einstein esta instancia no es superada para pasar de esa individuación a la integración, es decir a la comprensión de que somos parte de la vida. Esto equivale a decir que no es posible que haya yo sin nosotros y donde tampoco es posible que haya habido ese nosotros sin el mundo del que nacemos, la tierra. Vayamos un poco más allá, necesitamos hacerlo, ya que la vida no podría ser sin el sol, así como este no seria fuera de la galaxia la que es, apenas, una partícula ínfima de la totalidad de lo existente. Si esta serie de pasos conceptuales y emocionales no se verifican, si no se extrae de ellos el conocimiento necesario y si no se actúa en consecuencia, entonces todo ese gran esfuerzo, toda esa potente maquinaria psicoanalítica que ha sido puesta en marcha, deja al sujeto instalado frente a la perplejidad y la impotencia. En efecto, vemos en este límite, impuesto por una supuesta norma ética puesta al servicio de que algo cambie para que no cambie la estructura central de dominación. Se trata de comprender que es esta la forma en que la potencia libertadora del psicoanálisis ha sido llevada hacia la impotencia. Sucede que, aquellos que se sometan a tan arduo trabajo terminan adquiriendo un importante conocimiento de sí pudiendo, al fin, si no superan este escollo, quedar a merced de las fuerzas de la brutal dominación que impone la incapacidad de amar. Esa desgracia que atraviesa todo el tejido social buscando escindirlo, separarlo, dominarlo. Hacerlo objeto, instrumento, de su enferma necesidad de arrasar, de utilizar y descartar. Esas fuerzas a las que tanto analista como analizado deberán necesariamente sobreponerse, podrán ser llamadas de muchas maneras pero serán siempre la encarnación misma del mal. La génesis de todo mal. Neoliberalismo, libre comercio, corrupción, disolución o ausencia de un estado equitativo; proteínas, educación y salud para pocos, contaminación, destrucción del medio acelerando el calentamiento global del planeta, tales son algunas de las caras visibles, los síntomas consecuencias de semejante enfermedad. No estamos diciendo que ahora los psicoanalistas, los intelectuales, los artistas deban transformarse en lideres sociales pero si decimos que si estos trabajan en pos de una liberación, en la búsqueda de la máxima potencia de lo humano. Para obtener algún logro lo humano mismo necesitará adueñarse de la autoría de su destino. No habrá liberación, verdadero crecimiento saludable de lo humano, hasta que no encontremos una, cien, mil formas de estos Dispositivos destinados a permitir la reconstrucción, aquí y allá, de manchones de tejido social que busquen reunirse de manera solidaria y cooperante. Estamos convencidos, nuestra práctica nos lo esta enseñando, no somos iluminados, somos trabajadores, que estamos creando o recreando un potente instrumento de liberación. Todos, seguimos aprendiendo a partir de nuestros padecimientos, a partir de aquello que, al decir de Nietzsche, no deja de doler. Dolores, angustias, temores, que poco más o menos siempre serán consonantes con los que hacen sufrir a aquellos que nos buscan en pos de realizar una cura. El dispositivo comienza a funcionar en el mismo momento en que lo vamos imaginando, comprendiendo, asimilando. Siempre asusta voltear el muro, pero pasados los primeros sacudones se lo va asimilando, recién entonces podemos comunicarlo a aquellos que trabajan con nosotros, esos saludables impacientes. Comenzaremos por mostrar la puerta en el muro, la señalamos e iniciamos el arduo camino destinado a atravesarla con el otro. Nadie accede a una verdadera liberación solo. Identificar la puerta, abrirla para ver la forma de atravesarla con cada uno a su tiempo, a su manera. Los otros con su trabajo deben llegar a ese límite, de nada serviría apresurarnos ya sabemos que cualquier intervención fuera de tiempo es, siempre, una mala intervención e inclusive puede llegar a ser una agresión. No se es libre cuando se esta encarcelado a pesar de poder imaginar lo deseado. Esa, en todo caso, será una libertad de última instancia que no desmerecemos. Otra es la libertad que buscamos, aquella que nos permita soñar, imaginar y construir un destino propio respetando, valorando las diferencias, nutriéndonos de ellas al mismo tiempo que desplegamos, como se lo hace con un mapa sobre la mesa, la realidad que vamos decidiendo en esa constante interacción con las situaciones que nos impone el arte de vivir. Una libertad capaz de generar, ya que los sueños engendran realidades, los ladrillos más elementales de la realidad. Esa es la más propia y profunda realidad del fenómeno humano, al fin y al cavo una forma de la vida en constante tránsito hacia su destrucción y hacia su recreación. Esa constante capacidad de superación. Sólo desde ese tránsito que no teme los ocasos, comprendiendo o intentando comprender los encadenamientos de los hechos que lo rigen todo, lo humano será capaz de encontrar y de expresar lo mejor de sí.
Estas conclusiones nos exigen un trabajo extra, un ir y venir de la práctica a la teoría. Lo hacemos con una gran alegría ya que se trata de un trabajo conjunto, de una intensidad que nunca antes hemos visto como parte del dispositivo de análisis. Que lo vamos haciendo, quiere decir que al exponer los aspectos de nuestro dispositivo a aquellos que realizan con nosotros su trabajo de análisis, vibran, se conmocionan, algunos se molestan, otros lloran de bronca o de alegría. Una cosa es central todos intensifican su trabajo que, a partir de allí, de esa puerta que les propone ampliar el campo del análisis, necesitarán decidir si verdaderamente lo intensifican o se van ya que nadie puede permanecer neutro ante la potencia catalizadora de un Dispositivo Déltico. Las cosas se ponen muy en su lugar ya que nunca como antes cada uno de los participantes de la ecuación psicoterapéutica se sienten, porque lo están siendo, tan intensa y vertiginosamente protagonistas de su historia. No haber llegado antes a estas conclusiones implica reconocer que este ha sido el tiempo que nos llevo liberarnos de estas barreras ideológicas mezcladas, ocultadas como polizontes en medio de nuestra formación profesional. Sabíamos que necesitábamos un dispositivo liberador, fortalecedor, capaz de permitirnos crecer en la unidad de nuestras diversidades. Pero ese saber no nos alcanzaba para identificar el muro, recién cuando pudimos acceder a la experiencia directa de estar haciendo, generando los rudimentos de este Dispositivo Déltico, cuando en la práctica comenzaron a surgir las contradicciones y con ellas los conflictos, referidos a saber quienes deberían integrar este dispositivo, hacerlo propio. Recién entonces, comenzamos a visualizar el muro, la viga en la que debíamos generar una puerta cuántica capaz de posibilitarnos el acceso a realidades liberadoras. Sanadoras. Increíblemente el paso mas lejano fue el más próximo, consistió en comprender que los destinatarios de nuestros esfuerzos no podrían ser otros que aquellas que estaban realizando un trabajo de análisis con nosotros, ellos o los integrantes de los grupos de estudio. Con ellos, con quienes semana a semana vamos pensando la vida, repasando sus dificultades que, lo hemos dicho, resuenan en las propias, presentes o pasadas. En esos pujos dolorosos, solitarios, precipitó la comprensión, fue tomando cuerpo la esencia más íntima de nuestro dispositivo Déltico ya que no hay camino hacia la libertad sin dispositivo libertario. La dirección adecuada es aquella que tiende a trascender el conocimiento de si, sin volverlo un desconocimiento, para avanzar hacia la comprensión, hacia el religare de la partícula con la totalidad. Habrá muchos otros muros a derribar o perforar, frente a ellos siempre se agitarán nuestros corazones, esa posibilidad de vibrar con cada una de las emociones de estar y sentirnos vivos. Estúpida y alegremente vivos.
Concluiremos este capítulo diciendo en una apretada síntesis que la posibilidad de conquistar espacios de libertad es el producto buscado de atravesar, de superar los muros impuestos por toda ignorancia, por todo prejuicio. De la posibilidad de realizar con éxito ese tránsito devendrá toda creación, toda construcción libertaria de lo humano. Tránsito que de ser llevado una y otra vez a buen término generará la alegría, la profunda e inquietante emoción de vivir de la forma más plena y saludable que lo humano se atreva a soportar.
Buenos Aires 300709
NO HAY NADIE TAN FUERTE QUE PUEDA HACERLO SOLO,
NI NADIE TAN DEBIL QUE NO PUEDA AYUDAR
No se transmite el conocimiento y el amor a la vida disecando las pasiones así como no se tienen hijos usando profilácticos.
El mejor momento para aprender
es cuando no estamos con urgencias.
No proponemos aprender a nadar antes de caer al agua
sino mejorar y ampliar nuestro estilo de volar.
Proyecto Delta, se trata de una forma de vida
en la que compartir el trabajo,
participar del proyecto,
la alegría de estar haciéndolo,
se constituye en el medicamento
que ayuda a mejorar todo mal.
Somos Delta, crecemos en la isla
con el grupo de trabajo voluntario,
construyendo el jardín, plantando árboles,
sacando otros, desmalezando, rellenando las zonas pantanosas
del terreno y de nuestros corazones.
Somos Delta, crecemos aquí, en Buenos Aires
con el grupo de estudio del I Ching,
(Podría ser Nietzsche, Freud u otros autores,
ya que lo central es el dispositivo de la reunión
para compartir el trabajo de construirnos como sujetos de la cultura)
Somos Delta, crecemos aquí en Buenos Aires y allá
cuando trabajamos en pensar lo impensable
de manera de ampliar nuestra comprensión de nuestra historia
y las particularidades del tiempo en que vivimos.
De esta forma buscamos tomar las mejores decisiones en cada situación.
Somos Delta, crecemos aquí en Buenos Aires y allá en el río
cuando trabajamos en ayudar a quienes se acercan a mejorar y realizar sus proyecto.
Siempre es bueno apostar a seguir creciendo,
no hace falta esperar a estar mal, ya lo hemos dicho:
No se trata de aprender a nadar cuando caemos al agua
sino de mejorar y ampliar nuestro estilo de volar.
Poco a poco se van acercando los que quieren participar de esta forma de vida.
Enrique 10.- 03.- 09.
Les recordamos que además de participar con su trabajo y propuestas,
pueden colaborar con el proyecto
adquiriendo pequeños arbolitos, diferentes plantas nativas y orquídeas.
¿Alguien pensará seriamente que vamos a poder sobrevivir sin las plantas, sin los mares, sin agua y con tan grave incapacidad de amar?
¿Ya observaron la relación que hay entre la falta de lluvias y las podas indiscriminadas de los bosques nativos? No se puede hacer cualquier cosa esperando que no tenga consecuencias.
1 comentarios:
Y cuando empiezan los talleres? O, empezaron ya? Paola.
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